Canadá amargo y un futuro incierto: Alpine se hunde entre la falta de ritmo y el escándalo en Viry

El paso de la Fórmula 1 por Montreal dejó un sabor amargo para Franco Colapinto y evidenció, una vez más, que la crisis de Alpine es profunda y generalizada. El Gran Premio de Canadá terminó sin puntos ni alegrías para la estructura francesa: el piloto argentino vio la bandera a cuadros en la 13° posición, mientras que su compañero, Pierre Gasly, finalizó 15°. Pero lo preocupante no fue solo el resultado, sino la sensación de que el equipo navega sin rumbo tanto en la pista como en los despachos, con una tormenta política que estalló en Francia casi al mismo tiempo que los autos giraban en el circuito Gilles Villeneuve.

Una largada áspera y la defensa del territorio

El arranque de la carrera no fue sencillo. Colapinto tuvo que lidiar con una largada complicada donde Isack Hadjar y Alex Albon se le vinieron encima. El tailandés intentó tirarle el auto, pero el bonaerense se la bancó bien: mantuvo la cuerda y exigió a su excompañero de Williams, quien terminó mordiendo el pasto para luego recuperar la posición. Fue una maniobra donde Franco se hizo respetar, dejando claro que no iba a ceder terreno fácilmente.

Con el correr de las vueltas, la carrera se estabilizó, pero las deficiencias del auto empezaron a notarse. Aunque Colapinto giraba prolijo, estaba lejos de pelear con el pelotón de punta. Para la vuelta 14, el equipo lo llamó a boxes para montar neumáticos blancos (duros), regresando a pista en el puesto 19. A partir de ahí, comenzó una carrera de ajedrez y paciencia, avanzando a medida que los rivales paraban. En el giro 25 ya marchaba 16°, virtualmente décimo si se descontaban los autos que aún debían detenerse.

Estrategias fallidas y órdenes de equipo

En un movimiento poco habitual para lo que venía mostrando la temporada, desde el muro de Alpine bajaron la orden para que Gasly dejara pasar a Colapinto. El francés acató y ofició de tapón contra Hadjar y el resto del pelotón, permitiendo que el argentino tomara un respiro y se escapara. Franco aprovechó el aire limpio para superar a Liam Lawson con una buena maniobra en la curva 13 durante la vuelta 36, trepando al 14° lugar.

Sin embargo, la estrategia de paradas mostró sus grietas sobre el final. Cuando Yuki Tsunoda entró a boxes, Colapinto quedó momentáneamente 12°, pero el desgaste de las gomas le pasó factura. Oliver Bearman, con un Haas que traía neumáticos duros con cuatro vueltas más de uso que los del argentino, logró superarlo. Evidentemente, al auto #43 no le quedó resto físico para aguantar el ritmo en el desenlace. Tsunoda también dio cuenta de él, relegando a Franco al 13° puesto final, tres lugares por detrás de su posición de largada. Alpine sigue sin sumar y continúa hundido en el fondo de la tabla de Constructores.

La bronca del argentino: “Nos mató el tráfico”

Al bajar del auto, Colapinto no ocultó su frustración y fue autocrítico con la planificación del equipo. “Muy difícil, creo que estuvimos en la estrategia equivocada. Teníamos un buen auto en aire limpio, pero en sucio la goma se gastaba mucho”, explicó el piloto de Pilar, visiblemente molesto por cómo se dio el domingo.

El análisis de Franco apuntó directamente a las decisiones desde el muro y a las limitaciones mecánicas del monoplaza. “El tráfico después de los compañeros de equipo que se quedaron afuera frenándonos nos mató. Los que pararon más tarde salieron adelante nuestro”, se lamentó. Además, fue lapidario con la unidad de potencia: “El motor en las rectas es una locura, no podemos pasar a nadie. Saliendo a tres décimas de la curva 10, con DRS y batería, no podía acercarme. Una pena, pero hay que enfocarse en lo que viene”.

Terremoto en Francia: ¿El fin del programa WEC?

Mientras el equipo de F1 sufre en América del Norte, en Francia la situación institucional de la marca parece estar al borde del colapso. En las últimas horas, Jean-Marie Vilain, alcalde de Viry-Châtillon —donde se ubica la histórica fábrica de motores de la escudería—, lanzó duras acusaciones contra el Grupo Renault, hablando de “mentiras y traición”.

Todo apunta a que el programa de resistencia (WEC) de Alpine, que compite con el Hypercar A424, corre serio riesgo de ser cancelado tras la próxima temporada. La especulación cobró fuerza tras el cambio de mando en la cúpula de Renault, donde la salida de Luca de Meo y la llegada de François Provost como director ejecutivo en julio pasado trajo consigo una política de recorte de gastos que pondría en jaque al proyecto.

Vilain emitió un comunicado explosivo asegurando que Renault está incumpliendo las promesas hechas sobre el futuro de la planta de Viry, que ya había perdido el desarrollo de los motores de Fórmula 1. “Me asombró saber que Renault estaba renegando de sus compromisos”, disparó el alcalde, anticipando que este jueves podría haber un anuncio oficial durante una reunión del Comité Social y Económico.

La tensión es máxima. El funcionario amenazó con iniciar acciones legales junto a los empleados para evitar el desmantelamiento de lo que considera un “centro de excelencia”. Desde Alpine, la respuesta fue tibia y burocrática: un portavoz se limitó a decir que no pueden confirmar ni desmentir la posición del alcalde y que hay “reflexiones en curso” que primero serán compartidas con los sindicatos. Entre la falta de velocidad en la pista y la incertidumbre en la fábrica, Alpine atraviesa sus horas más bajas.